martes, 4 de febrero de 2014

Más rol en el colegio

El rol ha vuelto a las aulas. Pero esta vez ha sido de una forma completamente distinta a mi anterior experiencia. Esta vez quiero potenciar la autonomía de los chicos y las chicas que participan.

 Lo que me interesaba esta vez, al tener alumnos más mayores, era que fueran ellos quienes prepararan y dirigieran las partidas. Y si se crea un grupo permanente de jugadores pues mejor.

Primer problema: elección de un juego. Los niños de 10 y 11 años, por mucho que lean, no tienen nuestra capacidad de abtracción, y esto SÍ hace que tengamos que elegir con cuidado. La mecánica del juego elegido debe ser lo más básica posible. La ambientación me daba igual, en este caso era lo de menos; los niños de esa edad están muy motivados.
Pero lo de la mecánica sí me importaba, y mucho. Recibí un montón de sugerencias. La verdad es que el entorno rolero se vuelca una barbaridad con los proyectos de desconocidos. Gracias.

Empezamos, como no, con el taller de dados en clase de plástica. Cuando lleguen los poliedros en geometría, seguro que ya conocerán todas las figuras.

En lengua les pedí una historia sobre su personaje (descripción física y de carácter, más una narración de su vida) Salieron historias muy divertidas. De los 16 alumnos que hicieron la historia de un personaje, 9 querían seguir con él y jugar solos a un juego de rol, así que tenía que apurarme con la elección del juego.

Finalmente me hice con el manual básico de La Marca del Este, un conocido retroclón del popular Dungeons&Dragons. No me pareció el manual más sencillo para que unos niños (en algunos casos, todavía con 9 años) se gestionen ellos solos las partidas. Pero ellos están encantados. Eso sí, la complejidad de alguna mecánica hizo que les tuviera que ayudar con las fichas de personajes, así como con una breve partida introductoria para los nueve intrépidos alumnos que aceptaron mi reto (4 chicos y 5 chicas). Me pareció curioso que los chicos no repitieron personaje: un paladín, un clérigo, un ladrón y un bárbaro. Las chicas sí: cinco elfas.

A día de hoy se han separado en dos grupos de cinco y cuatro (no por sexos, están mezclados). Tras dirigir yo la partida introductoria con nueve personajes, para ellos ese número (master novato) es imposible.
Ahora, una partida tiene un narrador y la otra una narradora. Y ambas están siendo muy divertidas.


Su tutora (que no soy yo) está encantada pues el grupo de jugadores se está mostrando bastante autónomo. Están utilizando las biblioteca para jugar en horario de recreo. Y mientras en la pista de fútbol es habitual que haya peleas y riñas, en la biblioteca hay aventuras de fantasía llenas de elfos y dragones.